El Presidente José López Portillo dijo que había llegado la hora de administrar la abundancia, eran los tiempos del boom del petróleo y los ánimos del mandatario andaban por los cielos.
Las variables del mercado internacional que tuvieron un efecto en el descenso del precio del llamado oro negro, bajaron de la nube en que andaba el Presidente. Final de sexenio: un desastre.
Ni hubo abundancia, menos administración eficiente y sí corrupción, y la "Solución somos todos", quedó como un slogan más de la campaña electoral de López Portillo.
Miguel de la Madrid, inició su campaña con el lema "La Renovación Moral" y enfrentó una situación económica y financiera ante la devaluación del peso y un contexto político por demás álgido ante la creciente inconformidad de los grupos económicos del país y de los capitales financieros internacionales, como consecuencia de la nacionalización de la banca.
La administración de Miguel de la Madrid ocupó gran tiempo en ordenar el desastre económico y las desavenencias políticas derivadas de las decisiones de su antecesor.
La política del Presidente De la Madrid se caracterizó por iniciar un proceso de reconstrucción de un nuevo modelo para , ante el agotamiento de las políticas del desarrollo estabilizador.
Se empiezan a tejer los elementos de la política del modelo liberal, como parte esencial de los acuerdos de la clase política dominante con los grandes capitales financieros, quienes prestaron dinero a México para enfrentar el desastre de la borrachera petrolera en que metió al país, López Portillo.
El Presidente Miguel de la Madrid tuvo el respaldo de los grandes capitales financieros con el compromiso de implementar una política económica de corte neoliberal.
Durante el mandato de Carlos Salinas de Gortari se avanzó en la implementación del nuevo modelo económico que tuvo su máxima expresión con la cristalización del Tratado de Libre Comercio, signado por los países de Estados Unidos de Norteamérica, Canadá y México, acuerdos para formar un mercado común y con ello una de las zonas más grande de comercio mundial.
La ideología oficial que abrazó la necesidad de un modelo abierto a la globalización de los mercados por parte de México, se respaldó en un discurso que auguraba el crecimiento económico y el desarrollo del empleo.
No podemos negar que México creció y diversificó sus relaciones económicas con sectores de la economía internacional, generando con ello una mayor inversión extranjera.
A más de 20 años de presencia de las políticas neoliberales y de la implementación del Tratado de Libre Comercio, el país no ha tenido ni el crecimiento económico, ni la generación de los empleos prometidos, ni tampoco se ha generado una economía competitiva.
Sin embargo, los saldos están a la vista, una creciente pobreza en México que se refleja en una profunda desigualdad social, de un país donde la mitad de su población vive en la pobreza.
Ante el poco crecimiento económico y la no obtención de las expectativas proyectadas en el discurso oficial, se señaló la importancia de implementar algunas reformas necesarias para el desarrollo del país.
Es así, como en la administración de Enrique Peña Nieto, se aprobaron un conjunto de reformas de gran trascendencia para el futuro del país, con la justificación de un discurso no distante y diferente de lo prometido por las ideologías de los gobiernos antecesores.
El Presidente Enrique Peña Nieto dijo a los conductores del programa de Televisa "Hoy", que el conjunto de reformas aprobadas traerán mayor crecimiento económico, más y mejores empleos para el país.
El mandatario no precisó el tiempo para ver los resultados, sino simplemente manejó un discurso general y hasta cierto punto impreciso, quizás haya sido así por la naturaleza de la audiencia del programa en cuestión.
El discurso de la clase política para justificar el conjunto de reformas aprobadas durante la administración de Enrique Peña Nieto, es similar al que se utilizó para apoyar las políticas neoliberales durante el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari.
Al igual que en los gobiernos anteriores, la actual administración federal ha prospectado grandes beneficios para el país.
Sin embargo, la sociedad mexicana es distinta, más receptiva ante las promesas de los discursos oficiales.
El Gobierno de Enrique Peña Nieto negoció y acordó con el PAN y el Verde Ecologista, ahora llegó la hora de legitimar las reformas ante el pueblo de México y la mejor manera de generar credibilidad en los ciudadanos, estriba en que se vean resultados tangibles de mejora económica en los hogares mexicanos, porque hasta el momento son unos cuantos grupos los beneficiados de las decisiones gubernamentales.
Las variables del mercado internacional que tuvieron un efecto en el descenso del precio del llamado oro negro, bajaron de la nube en que andaba el Presidente. Final de sexenio: un desastre.
Ni hubo abundancia, menos administración eficiente y sí corrupción, y la "Solución somos todos", quedó como un slogan más de la campaña electoral de López Portillo.
Miguel de la Madrid, inició su campaña con el lema "La Renovación Moral" y enfrentó una situación económica y financiera ante la devaluación del peso y un contexto político por demás álgido ante la creciente inconformidad de los grupos económicos del país y de los capitales financieros internacionales, como consecuencia de la nacionalización de la banca.
La administración de Miguel de la Madrid ocupó gran tiempo en ordenar el desastre económico y las desavenencias políticas derivadas de las decisiones de su antecesor.
La política del Presidente De la Madrid se caracterizó por iniciar un proceso de reconstrucción de un nuevo modelo para , ante el agotamiento de las políticas del desarrollo estabilizador.
Se empiezan a tejer los elementos de la política del modelo liberal, como parte esencial de los acuerdos de la clase política dominante con los grandes capitales financieros, quienes prestaron dinero a México para enfrentar el desastre de la borrachera petrolera en que metió al país, López Portillo.
El Presidente Miguel de la Madrid tuvo el respaldo de los grandes capitales financieros con el compromiso de implementar una política económica de corte neoliberal.
Durante el mandato de Carlos Salinas de Gortari se avanzó en la implementación del nuevo modelo económico que tuvo su máxima expresión con la cristalización del Tratado de Libre Comercio, signado por los países de Estados Unidos de Norteamérica, Canadá y México, acuerdos para formar un mercado común y con ello una de las zonas más grande de comercio mundial.
La ideología oficial que abrazó la necesidad de un modelo abierto a la globalización de los mercados por parte de México, se respaldó en un discurso que auguraba el crecimiento económico y el desarrollo del empleo.
No podemos negar que México creció y diversificó sus relaciones económicas con sectores de la economía internacional, generando con ello una mayor inversión extranjera.
A más de 20 años de presencia de las políticas neoliberales y de la implementación del Tratado de Libre Comercio, el país no ha tenido ni el crecimiento económico, ni la generación de los empleos prometidos, ni tampoco se ha generado una economía competitiva.
Sin embargo, los saldos están a la vista, una creciente pobreza en México que se refleja en una profunda desigualdad social, de un país donde la mitad de su población vive en la pobreza.
Ante el poco crecimiento económico y la no obtención de las expectativas proyectadas en el discurso oficial, se señaló la importancia de implementar algunas reformas necesarias para el desarrollo del país.
Es así, como en la administración de Enrique Peña Nieto, se aprobaron un conjunto de reformas de gran trascendencia para el futuro del país, con la justificación de un discurso no distante y diferente de lo prometido por las ideologías de los gobiernos antecesores.
El Presidente Enrique Peña Nieto dijo a los conductores del programa de Televisa "Hoy", que el conjunto de reformas aprobadas traerán mayor crecimiento económico, más y mejores empleos para el país.
El mandatario no precisó el tiempo para ver los resultados, sino simplemente manejó un discurso general y hasta cierto punto impreciso, quizás haya sido así por la naturaleza de la audiencia del programa en cuestión.
El discurso de la clase política para justificar el conjunto de reformas aprobadas durante la administración de Enrique Peña Nieto, es similar al que se utilizó para apoyar las políticas neoliberales durante el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari.
Al igual que en los gobiernos anteriores, la actual administración federal ha prospectado grandes beneficios para el país.
Sin embargo, la sociedad mexicana es distinta, más receptiva ante las promesas de los discursos oficiales.
El Gobierno de Enrique Peña Nieto negoció y acordó con el PAN y el Verde Ecologista, ahora llegó la hora de legitimar las reformas ante el pueblo de México y la mejor manera de generar credibilidad en los ciudadanos, estriba en que se vean resultados tangibles de mejora económica en los hogares mexicanos, porque hasta el momento son unos cuantos grupos los beneficiados de las decisiones gubernamentales.

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